Organizar comunidades en el momento hemisférico actual
por sayra pinto
11 dec. 2025
Las condiciones hemisféricas en las que vivimos siguen cambiando. A medida que aumentan los despliegues militares de Estados Unidos en las Américas, las comunidades dentro del país están experimentando un incremento en el miedo, la fragmentación y la confusión interpretativa. Estas no son reacciones aisladas. La militarización acelera el adelgazamiento: la erosión de las estructuras de significado que permiten a las personas interpretar los acontecimientos, las relaciones y a sí mismas con claridad.
Organizar en este entorno requiere más que resiliencia. Requiere coherencia.
A continuación, comparto pasos concretos que pueden implementar dentro de sus organizaciones, redes y comunidades para estabilizar la interpretación, fortalecer las relaciones y proteger la claridad estratégica durante este período de presión hemisférica.
1. Construyan una interpretación compartida antes de tomar decisiones.
Reúnan a su equipo y nombren lo que realmente está ocurriendo: este momento no es solo político, sino estructural y hemisférico. Establezcan un lenguaje común para hablar de adelgazamiento, ruptura, desinterpretación y miedo. Sin un marco común, la estrategia no se sostiene.
2. Diferencien la activación emocional del análisis estructural.
El miedo se expande rápidamente bajo condiciones militarizadas. Antes de responder a una crisis, pregúntense: ¿Este miedo señala algo verdadero o está distorsionando nuestra interpretación? Esta distinción evita la escalada y protege la confianza relacional.
3. Fortalezcan la claridad relacional ahora, no después.
Definan roles, responsabilidades, rutas de decisión y acuerdos de comunicación. En entornos desestabilizados, la ambigüedad multiplica la presión. Estructuras relacionales claras reducen el conflicto interno y protegen la capacidad organizativa.
4. Identifiquen los puntos de presión de su comunidad.
Determinen quién está absorbiendo el mayor peso emocional, cultural o relacional. Observen con atención a jóvenes, personas migrantes, mujeres, líderes LGBTQIA+, comunidades Terrenales y otras cuyas experiencias están marcadas por rupturas de linaje. Entender dónde se concentra la presión permite distribuir la responsabilidad de manera más equitativa.
5. Anticipen los impactos de segunda capa con anticipación.
La militarización irradia hacia adentro. Esperen aumentos en la vigilancia, la intervención policial, el escrutinio y la rigidez institucional. Elaboren planes no para la crisis visible, sino para la que viene. Esto previene respuestas reactivas y sostiene un liderazgo estable.
6. Reduzcan la velocidad de la interpretación incluso cuando aumente la urgencia.
Bajo adelgazamiento, la urgencia se convierte en una trampa. Interpretar más lentamente no es evitar; es proteger. Evita que las comunidades tomen decisiones desde el miedo, la desinformación o la mala lectura institucional.
7. Reanclen a su comunidad en la orientación hacia el futuro.
La militarización colapsa la imaginación. Restablezcan un sentido de dirección nombrando lo que su comunidad está construyendo, no solo lo que está resistiendo. La orientación hacia el futuro restaura la coherencia emocional y previene el colapso.
8. Protejan la coherencia de sus liderazgos.
Las y los líderes son la columna relacional del trabajo organizativo. Promuevan prácticas que les permitan mantener claridad en lugar de reaccionar ante la inestabilidad. Cuando el liderazgo interpreta las condiciones con precisión, la comunidad puede organizarse coherentemente.
Estos pasos no reemplazan sus prácticas organizativas existentes. Las fortalecen. Crean la arquitectura de significado necesaria para que la estrategia colectiva se sostenga bajo presión hemisférica.
Organizar sigue siendo posible. Sigue siendo necesario. Pero ahora debe estar anclado en la coherencia, la claridad relacional y una comprensión nítida de las condiciones hemisféricas que están moldeando nuestras comunidades.
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