Totó la Momposina y el Tambor Como Memoria

por sayra pinto

20 mayo 2026


Quiero hacer una pausa con la vida y la obra de Totó la Momposina cuya música cargó uno de los grandes archivos vivos de las Américas.

Totó la Momposina fue el nombre artístico de Sonia Bazanta Vides, la legendaria cantante, bailarina y guardiana de las tradiciones musicales del Caribe colombiano. Su nombre carga geografía y pertenencia. “La Momposina” se refiere a Mompox, la región ribereña de Colombia vinculada al río Magdalena, donde las historias africanas, indígenas y españolas se encontraron bajo las condiciones de colonización, desplazamiento, esclavitud, supervivencia y creación cultural. Ser “Momposina” es ser de ese lugar, de ese mundo de río, de esa historia.

La obra de Totó fue extraordinaria porque cargó la música como memoria. Ella no trató la cumbia, el bullerengue, el porro, el mapalé, la chalupa, la tambora y los otros ritmos de la costa Caribe colombiana como folclore separado de la vida. Los cargó como formas vivas de continuidad. Su voz sostuvo el tambor, el río, el pueblo, la ceremonia, el baile, el mercado, el funeral, la celebración y la memoria larga de pueblos que sobrevivieron la ruptura manteniendo vivos el ritmo, la relación y el sentido.

En ese sentido, su contribución fue mucho más amplia que la interpretación artística. Fue una portadora de coherencia. Ayudó a que el mundo escuchara la costa Caribe de Colombia en sus propios términos. Trajo hacia adelante la memoria descendiente negra e indígena sin reducirla a explicación. Le dio a la música toda su dignidad al permitirle permanecer encarnada, comunitaria, rítmica y viva.

Aquí también escucho su obra a través del marco de la resistencia creativa. La resistencia creativa es la capacidad de un pueblo de crear belleza, forma, sentido y continuidad bajo condiciones diseñadas para fracturarlo. Es el rechazo a permitir que la violencia se convierta en la autora final de la historia de un pueblo. Es lo que ocurre cuando el canto se vuelve archivo, el baile se vuelve gobernanza del cuerpo, el ritmo se vuelve una manera de recordar y la expresión colectiva se vuelve una estructura de supervivencia.

Totó la Momposina cargó ese tipo de resistencia creativa. Su música era alegre sin ser superficial. Era festiva sin ser olvidadiza. Era bella porque sostenía consecuencia. El tambor no escapaba de la historia; le respondía. La voz no se alejaba de la ruptura; cargaba lo que la ruptura no pudo destruir. Su arte mostró cómo los pueblos crean continuidad dentro de condiciones que buscaron separarlos de la tierra, la lengua, el parentesco, la memoria y el sentido.

Hay algo profundamente Terrenal en lo que ella cargó. Totó la Momposina estuvo situada en un linaje formado por las historias entrelazadas de los pueblos negros e indígenas en las Américas. Su obra nos recuerda que la memoria a veces se sostiene en los libros, y a veces se sostiene en el cuerpo. A veces se sostiene en el archivo, y a veces se sostiene en el tambor. A veces la continuidad sobrevive porque alguien sigue cantando.

Comparto esta lista de reproducción como una invitación a escuchar con ese tipo de atención.

Que escuchemos el río.

Que escuchemos el tambor.

Que escuchemos a los pueblos que mantienen viva la memoria a través del canto, el ritmo y la conexión.

Get in touch

Drop us
a message